Una animación de concienciación que retrata el instante en que la vida se detiene: el momento en que descubres que tú o alguien cercano tiene una enfermedad genética. Realizada en stop motion con intervención en rotoscopia, los objetos cotidianos se transforman en metáforas visuales del desconcierto, la rabia y la sensación de soledad, pero también del apoyo y la comunidad. La narrativa es cíclica: comienza con el movimiento constante de la vida, se detiene con el diagnóstico y vuelve a activarse al final, reforzando una idea clara —la vida sigue—.