Estos dos carteles exploran visualmente el síndrome de Ehlers-Danlos, una enfermedad que afecta principalmente al tejido conectivo y, especialmente, a la piel. A través del uso de texturas tensadas, rotas y agrietadas, las composiciones sugieren la fragilidad y elasticidad. La flor actúa como metáfora,a primera vista es bella y delicada, pero también extremadamente frágil, reflejando cómo esta enfermedad puede ser invisible externamente aunque implique una gran vulnerabilidad interna.