Estas ilustraciones representan a Beatriz, una niña de 7 años que convive con el síndrome SINO. A través de la metáfora de la flor, se ha querido dar forma visual a su enfermedad: algo que crece con ella, que a veces se enreda, pero que también forma parte de su identidad. En la primera imagen, la flor se fusiona con la estructura del ADN, sugiriendo que su condición está presente desde lo más profundo de ella. En la segunda, Beatriz aparece rodeada de flores y elementos que flotan, mostrando cómo percibe el mundo: un lugar lleno de movimiento, imaginación y color. A pesar de las dificultades que implica su enfermedad, Beatriz es energía, curiosidad y vida.